La educación es para todos, no importa la edad

María Alonso nació en Pilmaiquén, un pequeño pueblito ubicado en la comuna de Puyehue, a 45 kms de Osorno. Su padre, electricista de profesión, inspiró en ella los oficios considerados masculinos para la época. A los 16 años se trasladó con su familia a Santiago y allí se encerraba tardes enteras en el taller de su progenitor, soñando un futuro mientras manipulaba el martillo, la fragua e inventaba arreglos de la casa con las herramientas de su padre.

En la década de los 60, María vio un aviso en el diario que cambiaría su vida por completo: INACAP ofrecía cursos gratuitos de capacitación técnica para adultos. Se dirigió al lugar segura de estudiar Dibujo Industrial, pero al llegar descubrió los talleres que la habían atraído desde niña y supo inmediatamente lo que tenía que estudiar: Mecánica Industrial. “Pasé tres meses a prueba hasta quedar finalmente seleccionada como estudiante y fue una de las dos mujeres, en un curso de 45 alumnos, que logramos certificarnos”, comenta con orgullo.

María Alonso trabajó en importantes empresas del rubro automotriz, iniciando su carrera profesional en Ford Motor Company. “Varias compañías me buscaron y me ofrecieron empleo. “Estuve en varias empresas, trabajando como control de calidad y creando laboratorios de metrología, que era lo que más me gustaba hacer”, asegura. A los 35 años de edad, su vida dio un vuelco importante. Luego de casarse, nació su primera hija y su corazón de madre ya no la dejó volver a su oficio nunca más. Dedicada a su familia, siempre supo que algo le hacía falta en su vida. Instaló pequeños negocios para sacar a su familia adelante.

Lejos de sus sueños, vino un período gris para María. Vivió la dura experiencia de la separación y sus hijos abandonaron el hogar para hacer su propia vida. En su soledad, sucumbió a la depresión y al olvido en el que viven muchos adultos mayores en nuestro país. Su nieta, de sólo 5 años,Carolina la desafío a salir adelante. “Si aprendo a ir al baño, ¿volverías a ser joven?”, le preguntó. Y al cumplir la promesa, María inició una nueva y brillante etapa en su vida. Hoy es una destacada y activa vecina de la Municipalidad de Padre Hurtado. Ha sido actriz principal de obras de teatro, escritora y participante de talleres literarios y cursos de computación. Y para coronar este brillante ciclo en su vida, hoy comienza un nuevo desafío en INACAP Maipú: Mantenimiento Industrial. María Alonso es una de los más de 2.000 estudiantes que eligieron nuestra institución y nuestra sede para iniciar su formación profesional. Emocionada y agradecida por ser parte de INACAP, María le dedica los versos “VIDA” a nuestra institución y a todos los que forman parte de nuestra comunidad educativa.

VIDA

Vida vengo. A estudiar a Inacap. A buscar más herramientas, de las que me entregó, medio siglo atrás Vengo, sin importar el que dirán. Sabiendo, que soy valiente y audaz. Vengo, a compartir y a jugar con los demás. Y compartir, mis experiencias, en la Era del Diamante. Soy mujer, madre y abuela, Que del abismo salió, A luchar con optimismo, por la Verdad Vida.... Hermosa vida. Oportunidad que Dios, me da. Demostrar a las mujeres, que no importa la edad. Orgullosas de Ser el pilar de la Sociedad. Al ser constantes, guerreras y aydaz. Y que cuando trascendamos, lo hagamos, con Amor y Paz Sabiendo que valió la pena lhaber sufrido por los demás. El estar allá y acá, Me hace sentir plena, de volver a Inacap.