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Valores en el Trabajo

Valores en el Trabajo

CAMINO AL ÉXITO PROFESIONAL: LA CALIDAD HUMANA

Hoy en día las habilidades blandas, los valores y la ética profesional pueden llegar a pesar incluso más que los conocimientos que tengas en tu campo de estudio. Ser o convertirse en personas responsables, autónomas, correctas, comprometidas y de gran calidad humana, debe ser el eje principal de tu carrera profesional.

Poner en práctica los principios de la ética profesional es parte de tu responsabilidad como inacapino. Dará cuenta de tu valor como profesional y de paso hablará en el mercado laboral respecto del resto de los profesionales INACAP. De ahí la importancia de actuar siempre de forma correcta, protegiendo tanto tu nombre como el de INACAP. 

I. Ética Profesional

Algunos de los principios y valores que rigen la ética laboral son:  

  • Responsabilidad: es el compromiso con el trabajo bien hecho, al cumplimiento dentro de tus obligaciones, de las normas y horarios. Además, es la conciencia de que te permite reflexionar y evaluar las consecuencias de tus acciones.
  • Excelencia: dar lo mejor de ti, ser meticuloso y detallista en la ejecución de tu trabajo.
  • Conducta intachable: actuar con rectitud y honestidad, lo que de paso ayudará a ganar la confianza del resto.
  • Integridad: desenvolverse en concordancia con creencias y valores, con rectitud y honradez.
  • Compromiso: aceptación y voluntad de cumplir metas y valores de la organización. Trabajar para la consecución de obligaciones y promesas.
  • Lealtad: ser fiel a la empresa y al equipo de trabajo, ofrecer apoyo y rechazar influencias indebidas que puedan generar conflictos de interés.
  • Respeto: demostrar respeto por las personas, las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes a las propias.

II. Actitud laboral

Si enfrentas tu trabajo con la actitud correcta lograrás encontrar un equilibrio positivo en tu vida. Tanto el estrés como la sobrecarga de trabajo son parte de los males del siglo XXI. Debemos aprender a sobrellevar esto de la mejor forma posible, para que no afecte nuestro rendimiento laboral y nuestra calidad humana y profesional.
Te proponemos incorporar ciertos hábitos que te permitirán marcar la diferencia, sobre todo en momentos de gran presión laboral. Saca lo mejor de ti y valora cada momento de aprendizaje.

Maneja el estrés: si bien existe el estrés bueno, ya que estimula al organismo a reaccionar ante situaciones regulares, cuando las exigencias y estímulos del entorno, especialmente los relativos al trabajo, superan el límite de las personas y se mantienen en el tiempo, éste se convierte en algo negativo. Sin embargo, está en tus manos el poder manejar el estrés laboral. Para ello te recomendamos:

  • Establece una rutina diaria, que incluya idealmente alguna actividad física o de recreación.
  • Organiza tu tiempo en el trabajo destinando lapsos para llevar a cabo todas tus tareas y contemplando media hora para imprevistos.
  • Programa tus actividades que requieren más tiempo para evitar los nervios de hacer las cosas a última hora.
  • Ordena tu escritorio para que tengas a mano lo que necesitas y un ambiente despejado.
  • Administra tus llamadas. Destina un tiempo para realizar todas las llamadas que necesitas hacer y trata de desconectarte el resto del tiempo.
  • Delega algunas actividades si es que puedes.
  • Aprende a controlar tu cuerpo y mente mediante ejercicios de relajación y respiración.
  • Trata de no llevar trabajo a tu casa, es importante equilibrar la vida personal con la laboral.
  • Preocúpate de dormir las horas que corresponde.

Optimiza tu tiempo: esto es un  gran desafío, ya que la mayoría de los profesionales deben cumplir plazos y metas, además de realizar múltiples tareas y funciones durante el día. Algunos consejos que te ayudarán en este objetivo son:

  • Haz una lista jerarquizada por importancia de lo que tienes que hacer durante la jornada. Identifica las tareas prioritarias y especifica qué debes hacer para realizarlas.
  • Organiza y mantén limpio tu lugar de trabajo.
  • Sé puntual.
  • Evita que las reuniones se alarguen más de lo que es necesario.
  • Comparte y/o delega tareas.
  • Escucha atentamente  y toma notas cuando te encarguen tareas. Tener claro los requerimientos te ayudará a ser más eficiente.
  • Evita las distracciones, especialmente las que se pueden encontrar online.

Desarrolla tu liderazgo: esto no implica tener un cargo de responsabilidad o jefatura, es más bien una actitud que te permitirá destacar incluso entre tus pares y de paso les demostrarás a tus jefes el gran potencial que tienes. Si bien no existe un modelo único de liderazgo, quienes se han posicionado como buenos líderes comparten ciertas características:

  • Orientación al logro de objetivos.
  • Conocen sus fortalezas y debilidades.
  • Están al tanto de lo que ocurre en su entorno.
  • Son íntegros, innovadores y responsables.
  • Son apasionados por lo que hacen.
  • Son claros para expresar ideas y dar instrucciones, y logran inspirar a los demás.
  • Son capaces de coordinar equipos en pos del cumplimiento de los objetivos.
  • Tienen inteligencia emocional.
  • Hacen crecer a la gente  de su equipo.

Ser proactivo: el empleador moderno necesita gente comprometida con la empresa, con actitud y aptitudes especiales. La proactividad hace referencia a las competencias y características del trabajador, tales como: optimismo, creatividad, apertura a nuevas ideas y desafíos, capacidad para anticiparse a los problemas y tomar buenas decisiones. Algunas de las características de las personas proactivas son:

  • Expresan sus opiniones de manera asertiva.
  • Tienen confianza, sin ser soberbios.
  • Les gusta asumir retos y desafíos nuevos.
  • Actúan con decisión para alcanzar sus metas.
  • Enfrentan de manera positiva los cambios e incertidumbres.
  • Transforman los problemas en oportunidades.
  • Son perseverantes, no se rinden al primer cambio.
  • Generan nuevas ideas y estrategias para resolver las dificultades.
  • Desafían lo convencional y prevén futuros escenarios.